Un momento, ¿qué titular es este? ¡El presidente ganó las elecciones! ¿O me estás diciendo que su gobierno no tiene legitimidad? ¿Que los bloqueadores están en realidad llevando a cabo un acto democrático? ¿Que los habitantes de La Paz nos tenemos que aguantar la molestia?
–Nada de eso: somos todos conscientes de que Rodrigo ganó en primera y segunda vuelta. De esa manera, accedió a la presidencia. ¿Hay algo raro ahí? No a primera vista. Sin embargo, esto es lo que se nos pasa:
- Edmand Lara. En las encuestas, estaba visto como el candidato a la vicepresidencia que más le aportaba a su titular en la fórmula. La popularidad que ganó denunciando actos de corrupción en la policía lo catapultó a la fama. Sus Lives en TikTok fueron el caldo de cultivo ideal para quienes buscaban un candidato que no fuera parte de “los mismos de siempre”, que no luciera cola de paja, y que supiera conectar con sectores populares. Durante la campaña en primera vuelta, su visibilidad superó ampliamente a la del candidato a presidente. Las menciones de su nombre en prensa, los titulares que conseguía con sus declaraciones, sus apariciones públicas con la camiseta de la selección y hasta su chapulinesca intervención en el debate de vicepresidentes, en el cual, en realidad, fue tan vapuleado que causó hasta cierta ternura. ¿Te causa gracia? Bueno, él es vicepresidente y tú no.
- Las caras conocidas. Después de escuchar una y otra vez la cantaleta de “los malvados neoliberales” durante cuatro gestiones de gobierno, aplicando la infame fórmula de Goebbels, algo tenía que quedar. Cuatro lustros de ser pintados como los villanos en la narrativa oficial tenían que pasarles factura a los candidatos que estuvieron en la papeleta en 2005, en 2009, en 2014, 2019 y 2020. Tuto y Samuel (Manfred, solo en Cochabamba) hicieron campañas que les dieron amplia visibilidad, concitaron mucho interés y se quedaron con muchos votos. Sin embargo, el domingo 17 de agosto, una mayoría relativa, casi un tercio de la población, prefirió los rostros nuevos, justamente por eso: por no ser tan conocidos.
- Los movimientos sociales. Lara capturó el voto de muchos sectores que se veían representados en él, por su sencillez, su espontaneidad y su facilidad de conectar con la calle. Muchos lo buscaron para plegarse a su causa, y sí, muchos otros, para pedirle pegas. El tema es que los que temían hacerse invisibles con la llegada del nuevo gobierno, tenían que apostar sus fichas a un jugador, y eligieron al ex capitán de Policía.
¿Qué pasó entonces? Rodrigó ganó. Pero arrinconó a Edmand (que ni siquiera puede ahora contratar personal de limpieza), y se rodeó de los tecnócratas cercanos a esos “malvados” neoliberales. Y según parece, no contestó las llamadas (o no accedió a los caprichos) de los dirigentes de esos movimientos sociales que hoy, terca y erráticamente, lo único que piden es su renuncia.
Por ello es que digo que “nadie” votó por Rodrigo. Claro que ganó, pero su propuesta fue demasiado líquida, amorfa. En una entrevista en primera vuelta, dijo que no había crisis, “solo un problema de distribución de recursos” (POV-Unitel, 13 de junio 2025). Le preguntaron sobre la orden de aprehensión contra Evo y eludió la respuesta. Fernando Del Rincón le consultó por su plan contra el narcotráfico y salió por la tangente ofreciéndole café. Anunció la nacionalización de autos chutos y produjo un alza del robo de vehículos en el norte de Chile. Su candidatura fue moldeada no por su propuesta, sino por todas las circunstancias que le dieron el voto.
Soy de los que celebró su llegada al poder, pero a veces las cosas se definen por el espacio que las rodea y no por el que ocupan. En gráfica, esto se llama el espacio negativo, aquél que se define por lo que no se ve. Y lo que no se ve, a 29 días del mes de mayo, es una solución a esta crisis. Nadie tiene por qué pedir la renuncia de un presidente democráticamente elegido. Pero sí tenemos todo el derecho de pedirle que se ponga las pilas y solucione este embrollo, porque queremos vivir tranquilos, trabajar, y en lo posible, evitar que se nos empuje tan fácilmente a odiar a nuestros compatriotas.

















































































