Cisneros informó que, a la fecha, los hoteles registran un 52% de cancelaciones, con una proyección que podría alcanzar entre el 70% y el 80% si continúa la conflictividad social.
“En montos económicos la cifra sube día a día. Actualmente estamos con 67 millones de bolivianos por día en pérdidas, con una proyección de hasta 6.000 millones de bolivianos hasta fin de año”, señaló.
La dirigente explicó que el impacto no solo afecta directamente a los establecimientos hoteleros, sino también a toda la cadena vinculada al turismo, incluyendo transporte, gastronomía, guías y otros servicios que dependen de la actividad.
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Cancelaciones
Asimismo, remarcó que el incremento de las cancelaciones refleja la incertidumbre que atraviesa el sector, lo que dificulta la planificación y sostenibilidad de las empresas turísticas.
“Más allá de una afectación económica como empresas, también está el daño a todos los sectores que dependen del turismo”, sostuvo.
Finalmente, Cisneros calificó la situación como una emergencia y pidió la adopción de soluciones concretas que permitan restablecer la estabilidad y la libre circulación.
“Estamos en una situación de emergencia, por lo que solicitamos soluciones concretas porque no podemos seguir en esta dinámica de incertidumbre”, afirmó.





















































































