El paro indefinido del transporte público ingresó este jueves a su segundo día y volvió a generar complicaciones en las ciudades de La Paz y El Alto, donde cientos de personas caminaron largas distancias para llegar a sus fuentes laborales, centros de estudio y hospitales.
Aunque antes del paro la ciudadanía ya tenía problemas para movilizarse debido a la escasez de gasolina, la situación ha empeorado.
Los choferes mantienen la medida de presión en rechazo a la demora en el pago del resarcimiento por la gasolina desestabilizada y por los problemas en el abastecimiento de combustible, situación que atribuyen a los conflictos sociales y bloqueos que rodean al departamento paceño.
La falta de minibuses y trufis provocó extensas filas en las estaciones del servicio de Mi Teleférico, principalmente en horas de la mañana. En varios puntos de ambas ciudades también se observó a ciudadanos esperando transporte durante varios minutos sin éxito.
Desde el Gobierno, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció una convocatoria al diálogo con los dirigentes del sector, aunque no se confirmó la fecha ni el lugar de la reunión hasta el momento.
Pues, el Ejecutivo se ha reunido múltiples veces con los choferes hace semanas.
Zamora afirmó que los bloqueos instalados en inmediaciones de la planta de Senkata dificultan la salida de cisternas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) hacia las estaciones de servicio, lo que afecta la distribución de combustible en distintas regiones.





















































































