Centenares de campesinos indígenas y transportistas marchan este miércoles en las calles de la capital política de Bolivia, cuyo gobierno denunció que los manifestantes que exigen la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz buscan alterar la democracia.
Desde hace tres semanas, campesinos, obreros, mineros y otros trabajadores presionan a Paz, con apenas seis meses en el poder, con fuertes manifestaciones y bloqueos de carreteras, en momentos en que el país atraviesa su peor crisis económica en cuatro décadas.
Campesinos
Ondeando banderas indígenas, los campesinos aimaras y los transportistas avanzan este mediodía en las calles de La Paz, sin chocar con la policía que resguarda los accesos a la plaza de armas, donde está el palacio de gobierno.
«Este gobierno tiene que irse. Si no quiere que corra sangre, a las buenas que se vaya», dijo a la AFP Romer Cahuaza, transportista del sur de La Paz que en la marcha reclama un mejor abastecimiento de combustibles.
Al intervenir virtualmente este miércoles desde La Paz en una sesión de la OEA, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, denunció a grupos en las protestas que buscan debilitar al gobierno y alterar el «orden democrático y constitucional».
Marcha
«No vamos a negociar y dialogar con quienes están pidiendo la renuncia del presidente» porque «es una afrenta a la democracia», dijo más adelante Aramayo en conferencia de prensa.
El gobierno asegura que las protestas son orquestadas por el exmandatario socialista Evo Morales, prófugo de la justicia por un caso de presunta trata de una menor.
«Ya no comemos carne»
Al menos 44 puntos de bloqueo se reportan en todo el país, según la administración estatal de carreteras, lo que ha disparado la escasez de alimentos, combustibles y medicamentos en la ciudad de La Paz, donde las principales vías de acceso han sido tomadas.
Los bloqueos «afectan, no solamente a los mercados, a todos, pero menos a los ricos (…) Nosotros, toda esta gente que no tiene plata, ya no comemos carne», lamentó Julio Pérez, exchofer desempleado de 82 años.
El gobierno se ha visto obligado a desplegar un puente aéreo, con vuelos desde Santa Cruz (este) y Cochabamba (centro) para abastecer de carnes y vegetales a la ciudad altiplánica.
Crisis
«Estamos muy preocupados con este tema y haciendo las compras que se pueden, todo ha subido», declaró a la AFP Fernando Carvajal, un trabajador bancario de 67 años.
También ha anunciado un próximo «corredor humanitario» en las vías bloqueadas, que implica un operativo policial para desactivar las protestas y dejar pasar cargamentos.
Bolivia atraviesa su crisis económica más grave desde la década de 1980. Agotó sus reservas de dólares para sostener una política de subsidios a los combustibles, que el presidente Paz eliminó en diciembre, y su inflación interanual fue de 14% en abril.





















































































