El canciller Fernando Aramayo afirmó este viernes que las movilizaciones y bloqueos que atraviesa el país requieren una estructura económica “impensable” y aseguró que detrás de las protestas existe un financiamiento que busca sostener un escenario de conflictividad política.
Tras bloqueos, marchas, protestas y enfrentamientos registrados en distintas regiones, Aramayo cuestionó el origen de los recursos utilizados para trasladar manifestantes, proveer alimentos y sostener protestas prolongadas.
“El monto de recursos que se está activando para financiar las movilizaciones de este tiempo es un monto inimaginable”, afirmó durante la presentación del Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Según el canciller, el incremento del cambio de dólares y euros en varias ciudades refleja la circulación de dinero destinado a las movilizaciones. “Eso da cuenta de dónde viene el dinero”.
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También puso en duda el carácter espontáneo de las protestas y aseguró que la logística desplegada evidencia una organización financiada. “La dinamita no cae del cielo. Movilizar 60 o 70 buses y grupos de 5.000 o 7.000 personas todos los días no es gratuito”.
Aramayo afirmó que el Gobierno identificó intentos de utilizar la conflictividad social para proteger intereses ligados a economías ilegales y al crimen organizado.
“Las economías ilícitas están penetrando estructuras sociales, estatales y económicas”, señaló.
De ese modo, argumentó que algunos sectores movilizados no presentan demandas concretas y únicamente exigen la salida del Gobierno. “Cuando se les plantea dialogar, responden que solo quieren que el Gobierno renuncie. Entonces eso no es una demanda social”.
El canciller defendió la legitimidad democrática de la administración del presidente Rodrigo Paz y aseguró que el Ejecutivo llegó al poder mediante el voto ciudadano.
“Este gobierno ha nacido de las urnas y tiene legitimidad de origen”, manifestó.
A su vez, cuestionó que algunos movilizados no tengan claridad sobre las razones de las marchas. “Se pregunta por qué están protestando y algunos responden que quieren la salida del presidente Arce. Ni siquiera existe conciencia de que hubo un cambio en el ciclo político”.
Asimismo, dijo que el Gobierno insistirá con el diálogo y dijo que eso no es señal de debilidad, sino de vocación democrática.
“No estamos siendo débiles. Hay una gran confusión al interpretar el diálogo como debilidad”, sostuvo la autoridad.





















































































