Paraguay se ha consolidado como la cuarta potencia mundial en minería de Bitcoin. Acumula el 4,3% del hashrate global —unos 43 exahashes por segundo— según el informe trimestral de Hashrate Index publicado en abril de 2026. El país guaraní solo es superado por Estados Unidos, Rusia y China.
La explicación cabe en un número: 3.480 megavatios. Ese es el excedente de energía que existe entre lo que generan las hidroeléctricas paraguayas —encabezadas por Itaipú, con 14.000 MW de capacidad instalada— y lo que consume su población. Esa electricidad sobrante, que de otro modo se exportaría a precio de saldo, es lo que alimenta decenas de granjas de computadoras mineras en el país. Las tarifas están entre 3,7 y 5 centavos de dólar por kilovatio-hora, ubicándose entre las más bajas del mundo.
El mayor operador es la canadiense HIVE Digital Technologies, que adquirió en enero de 2025 el campus de Yguazú con 300 MW de capacidad renovable. La italiana Alps Blockchain opera nueve granjas en el país desde 2022, con una inversión acumulada de más de 145 millones de euros.
Cómo funciona la minería cripto
¿Qué hacen exactamente esas computadoras en la minería de bitcoins? Cada vez que alguien realiza una transacción con bitcoin, esta debe ser verificada y registrada de forma permanente. Para ello, miles de computadoras especializadas en todo el mundo compiten por resolver un problema matemático: encontrar un número que, procesado mediante una fórmula criptográfica, produzca un resultado con características muy específicas. Es un trabajo de prueba y error puro —trillones de intentos por segundo— sin atajo posible. La primera máquina en encontrar la solución valida el bloque de transacciones y recibe como recompensa nuevos bitcoins recién emitidos.



















































































