Un portafolio de 27 proyectos de litio en América Latina —entre iniciativas de greenfield y brownfield— avanza con planes de inicio de producción, expansión o incremento de capacidad entre 2026 y 2030, en respuesta a la creciente presión sobre el suministro global de este mineral estratégico, según un reporte del portal BNamericas, un portal líder en inteligencia de negocios.
Las inversiones asociadas ascienden a 15.900 millones de dólares y buscan atender un mercado que, según proyecciones de la firma Canaccord Genuity, enfrentará un déficit sostenido entre 2026 y 2035. Este escenario plantea desafíos relevantes para las industrias de baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
El contexto internacional ya muestra señales de tensión. Entre los factores recientes figuran restricciones a la exportación de concentrado en Zimbabue, cancelaciones de licencias en Jiangxi por parte de reguladores chinos y ajustes a la baja en la producción de la australiana IGO. A esto se suma, según analistas, una insuficiente inversión de largo plazo para desarrollar nueva capacidad.
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Proyectos de litio
En la región, el panorama es heterogéneo. Chile enfrenta un ritmo más lento en la llegada de capitales tras la implementación de su estrategia nacional del litio, que otorga un rol central al Estado. Esto ha limitado la aparición de nuevos proyectos en el corto plazo, más allá de expansiones lideradas por SQM —en asociación con Codelco— y Albemarle.
Derek Chubb, líder de la industria minera en ERM, señaló que los países buscan un rol más activo en el desarrollo de recursos estratégicos como el litio. “Los gobiernos quieren asegurar que su desarrollo se alinee con prioridades nacionales. Este mayor protagonismo puede aportar visión de largo plazo, pero requiere claridad, coherencia y eficiencia”, advirtió.
El denominado “triángulo del litio”, conformado por Chile, Argentina y Bolivia, concentra más del 60% de las reservas mundiales, consolidando a Sudamérica como eje clave en el suministro global.
Sin embargo, la dinámica de inversiones muestra una fuerte concentración. De los 27 proyectos previstos hasta 2030, 19 se ubican en Argentina, con un monto estimado de US$12.770 millones, de acuerdo con datos de BNamericas.
Datos
En Chile, destacan la ampliación de la planta química Carmen de SQM, un proyecto de US$600 millones en el salar de Maricunga impulsado por el grupo Errázuriz junto a un fondo de Singapur, y la iniciativa Laguna Verde, que prevé iniciar operaciones hacia 2029.
En Bolivia, la estatal YLB avanza en alianza con Uranium One para implementar tecnología de extracción directa en el salar de Uyuni, con una meta de producción de 14.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente desde 2028.
Por su parte, en Perú, American Lithium Corp proyecta invertir más de US$847 millones en el proyecto Falchani, con el objetivo de producir 30.000 toneladas anuales hacia inicios de 2029. En Brasil, al menos tres iniciativas apuntan a iniciar producción entre 2026 y 2027.
Con una cartera en expansión pero desafíos estructurales en inversión y gobernanza, la industria del litio en América Latina se posiciona como un pilar clave para sostener la transición energética global, aunque bajo un entorno de creciente competencia y presión por asegurar el suministro.





















































































