La Reserva Federal (Fed) estadounidense decidió el pasado miércoles mantener su tasa de referencia en el rango de 3,5% a 3,75% por tercera reunión consecutiva, una decisión que volvió a encender la furia del presidente Donald Trump contra el saliente jefe del banco central, Jerome Powell.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) justificó la pausa en la persistente incertidumbre derivada de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. «La inflación está elevada, en parte reflejando el reciente aumento en los precios globales de la energía», señaló el comunicado oficial.
En lo que será su última conferencia de prensa como presidente de la Fed, Powell defendió la cautela del organismo. «Cada shock de oferta tiene la capacidad de empujar al alza tanto la inflación como el desempleo. El banco central tiene realmente difícil saber qué hacer. Por eso lo correcto es intentar equilibrar el cumplimiento de esos dos objetivos», explicó.
La reunión también dejó la mayor cantidad de disidencias internas desde 1992. Cuatro miembros con derecho a voto se opusieron a parte de la decisión, evidenciando la señal de una Fed cada vez más dividida.
Trump no tardó en reaccionar. A través de Truth Social, arremetió nuevamente contra Powell, a quien acusó de aferrarse al cargo. «Jerome ‘Demasiado Tarde’ Powell quiere quedarse en la Fed porque no puede conseguir trabajo en ningún otro lugar. Nadie lo quiere», escribió el mandatario.
Powell, que permanecerá como gobernador del banco central pese a dejar la presidencia, respondió de forma indirecta defendiendo la autonomía institucional. «Me preocupa que estos ataques estén golpeando a esta institución y poniendo en riesgo cosas que realmente importan”




















































































