La renuncia de Claudia Cronenbold a la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), apenas 23 días después de asumir el cargo, junto con el cambio de ministro de Hidrocarburos, encendió las alarmas sobre la profundidad de la crisis en el sector energético.
Para el abogado y analista político Johnny Nogales, este hecho no es un episodio aislado, sino la confirmación de un deterioro acumulado que atraviesa la principal empresa estatal del país.
Nogales sostiene que la carta de renuncia de Cronenbold revela un diagnóstico claro. “YPFB enfrenta problemas financieros, operativos y estructurales, atrapada por intereses, exceso de burocracia y sin capacidad de reacción”.
Añadió que no se está frente a un problema de gestión, “estamos frente a un problema de estructura”.
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El analista recordó que los últimos 20 años de la estatal petrolera han estado marcados por escándalos de corrupción, despilfarro de recursos y denuncias. Desde la gasolina adulterada hasta las actuales filas de vehículos en busca de diésel.
Nogales subrayó que la renuncia de Cronenbold debe leerse como una advertencia.
“Ella no quiso comprometerse ni ser parte del problema. Lo que nos dice es que no hay condiciones ni respaldo político para actuar”, dijo Nogales.
El problema, según Nogales, trasciende la coyuntura y se vincula con el modelo estatista que ha empobrecido al país. “Estamos en una crisis terrible precisamente por los desaciertos de ese modelo. Corregirlo es urgente, el tiempo corre en contra nuestra”, señaló.
El analista también cuestionó las explicaciones oficiales sobre la mala calidad de la gasolina, que van desde supuestos tanques sucios hasta teorías poco creíbles sobre mezclas de agua y aceite en cisternas.
Nogales advirtió que la falta de soluciones concretas mantiene largas filas de camiones esperando diésel, lo que amenaza la producción y el transporte del país. “Estamos jugando con fuego”, alertó.
Más allá del sector energético, el analista observó un gobierno frágil, y con poco contacto con la realidad, llamó a un pacto político amplio que permita reformas estructurales. “Se necesita una coalición que desarme la maraña legal construida para perpetuar al MAS en el poder”, propuso.
En su análisis, Nogales recordó que experiencias similares de pactos nacionales se dieron en otros países y en Bolivia misma, cuando Víctor Paz Estenssoro convocó a la unidad bajo la consigna “Bolivia se nos muere”.




















































































