Tras 15 días de caminata, la marcha campesina se acerca al municipio paceño de Sapecho y avanza hacia la sede de Gobierno en rechazo a la Ley 1720 de reconversión de tierras. La movilización reúne entre 3.000 y 3.500 personas.
“Nosotros seguimos firmes en la lucha, estamos continuando la marcha rumbo a la sede de Gobierno”, dijo una marchista.
A su vez, los campesinos mostraron su intención de negociar con el Gobierno para abrogar la Ley 1720. “Queremos decir que voluntad nos sobra para instalar diálogo”, dijo un campesino.
El miércoles, el dirigente Faifer Cuajera, representante de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando, afirmó que la protesta responde a demandas sociales y descartó cualquier financiamiento externo.
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“No hay ninguna ONG que nos financie. Este no es un tema político. Es una lucha social”, dijo en una entrevista con Fides.
La movilización avanza con rumbo a Sapecho, donde los representantes buscan concretar una reunión con autoridades del Gobierno para instalar una nueva mesa de diálogo.
Entre sus principales pedidos figura la anulación de la norma, que, según el sector, pone en riesgo la propiedad de pequeños y medianos productores.
Desde el Ejecutivo, los viceministros Karel Rivero y Hormando Vaca Díez cuestionaron la movilización y la vincularon con intereses políticos, además de señalar una supuesta financiación externa. Ambas autoridades pidieron retomar el diálogo y evitar una escalada del conflicto.
La marcha continúa su avance tras 15 días de caminata y algunos sectores no descartan sumarse.




















































































