La marcha de campesinos del departamento de Pando ingresó a La Paz en rechazo a la Ley 1720 de reconversión de tierras. La movilización reúne entre 3.000 y 3.500 personas y prevé sumar hasta 5.000 participantes.
El dirigente Faifer Cuajera, representante de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando, afirmó que la protesta responde a demandas sociales y descartó cualquier financiamiento externo.
“No hay ninguna ONG que nos financie. Este no es un tema político. Es una lucha social”, dijo en una entrevista con Fides.
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La movilización avanza con rumbo a Sapecho, desde la localidad de Inicua (departamento de La Paz), donde los representantes buscan concretar una reunión con autoridades del Gobierno para instalar una nueva mesa de diálogo. Entre sus principales pedidos figura la anulación de la norma, que, según el sector, pone en riesgo la propiedad de pequeños y medianos productores.
Cuajera advirtió que el contenido de la ley podría favorecer a sectores empresariales mediante mecanismos de crédito que dificultan el pago por parte de los campesinos y derivan en la pérdida de predios.
El pliego también incluye el rechazo a iniciativas relacionadas con financiamiento y restricciones a la protesta, además de la exigencia de garantías para el ejercicio pleno de sus derechos.
Desde el Ejecutivo, los viceministros Karel Rivero y Hormando Vaca Díez cuestionaron la movilización y la vincularon con intereses políticos, además de señalar una supuesta financiación externa. Ambas autoridades pidieron retomar el diálogo y evitar una escalada del conflicto.
La marcha continúa su avance tras 14 días de caminata y algunos sectores no descartan sumarse.





















































































