Analistas económicas calificaron las reformas al Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 como “realistas”; sin embargo, criticaron su “gradualismo” y coincidieron en que no resuelve problemas estructurales.
El economista Luis Fernando Romero aseguró que el PGE 2026 reformulado refleja un giro hacia un enfoque más realista y prudente frente a la compleja situación económica de Bolivia. Y destacó que corrige el exceso de optimismo del presupuesto dejado por el gobierno anterior, “pero sin resolver los problemas estructurales de fondo”.
“Si bien incorpora señales positivas como la reducción del déficit, el recorte de gastos innecesarios y la protección del gasto social, mantiene desequilibrios importantes, especialmente un déficit fiscal elevado y una fuerte dependencia de financiamiento”, explicó Romero.
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Gradualismo
En tanto, el analista económico y financiero, Mauricio Ríos García, dijo en su cuenta de X que las variables presentadas por el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, muestran que el Gobierno no tiene un plan y “no hay manera alguna de hablar de que se haya estabilizado la economía, mucho menos de que haya comenzado la recuperación”.
Y remarcó que el primer problema es el gradualismo. “La advertencia fue hecha en innumerable cantidad de oportunidades, afirmando que camino al objetivo podía surgir alguna eventualidad que obligara a reasignar recursos muy escasos, hasta que estalló la guerra en Irán”, escribió.
Ríos explicó que con el conflicto bélico y la creciente subida en el precio del petróleo, la brecha en el precio de la compra de combustibles y el de venta en el país es “inasumible”.
“Necesitarán un financiamiento mucho mayor al que están planteando para seguir comprando caro afuera y vendiendo menos barato dentro. ¿Se habrán enterado que además existe una probabilidad cada vez más elevada de que los principales bancos centrales comiencen pronto a incrementar las tasas de interés, haciendo más difícil el financiamiento para economías de alto riesgo como la de Bolivia?”, cuestionó.
Para Romero, el PGE 2026 actúa más como un instrumento de contención que de reactivación, lo que “limita su capacidad para revertir la caída económica proyectada por organismos internacionales”.
Reformas profundas
“Para que sea sostenible, se requieren reformas más profundas en subsidios, ingresos fiscales y generación de divisas, además de recuperar la confianza de inversionistas y acreedores. El PGE 2026 es un avance en términos de sinceramiento macroeconómico, pero todavía insuficiente para garantizar estabilidad y crecimiento sostenido”, explicó.
Ríos también cuestiona que el documento no aclare nada sobre el tipo de cambio del dólar. “¿Qué harán? El dato es tan importante como el precio del petróleo. Además, se comprometieron a ‘liberarlo’ en este primer semestre, pero no está ni a pie de página”, escribió.
Romero destaca el esfuerzo de un ajuste fiscal respecto al presupuesto original; sin embargo, considera que la cifra proyectada (9,2% de déficit fiscal) sigue siendo muy alta, lo que implica necesidad de financiamiento vía mayor deuda pública o emisión monetaria, presionando inflación y reservas.
“El mayor problema está en la consistencia interna: reducir déficit, bajar inflación y reactivar crecimiento al mismo tiempo, en un contexto de restricción externa (dólares, reservas, combustibles), es extremadamente difícil”, explicó.
El Ministerio de Economía presentó el martes el PGE reformulado para 2026, que ronda los 390.000 millones de bolivianos y proyecta un déficit fiscal de 9% y una inflación del 14%. El documento será evaluado por la Asamblea Legislativa.





















































































