La región peruana de Arequipa quiere convertirse en uno de los polos más ambiciosos de hidrógeno verde de América Latina. Según el nuevo Plan de Desarrollo Regional Concertado 2026–2035, aspira a cubrir hasta 5% de la demanda mundial de ese combustible limpio. El anuncio, difundido por el Gobierno Regional, coloca a la energía renovable y a la logística portuaria como los dos pilares de una estrategia que busca reordenar la economía en la zona hacia 2035.
La apuesta se apoya en ventajas estructurales. Cuenta con altísima radiación solar, disponibilidad de amplias áreas para infraestructura energética y cercanía a puertos del sur, como Matarani y Corío. En esa línea, los proyectos de mayor visibilidad se concentran en La Joya, Matarani, Quilca y Majes, con planes privados que combinan plantas solares, electrólisis, desalación de agua y producción de amoníaco verde para exportación.
Las cifras también han escalado. Fuentes regionales y sectoriales hablan de inversiones que superan los $us 2.500 millones en una primera ola de proyectos. A la vez, el megaproyecto Horizonte de Verano fue aprobado con un estudio ambiental detallado y una inversión estimada de más de $us 11.200 millones.
Sin embargo, el entusiasmo institucional convive con advertencias sobre la brecha entre anuncios y ejecución. Daniel Cámac, es el presidente de la Asociación Peruana de Hidrógeno (H2 Perú). Subraya que Arequipa efectivamente tiene las condiciones para convertirse en un hub internacional de producción y consumo. Pero advierte que el reto es que los proyectos no se queden en anuncios, sino que se concreten con un marco regulatorio y con participación local.




















































































