Más de 2 millones de niñas, niños y adolescentes en Bolivia viven expuestos a los efectos del cambio climático, una amenaza que en la última década se ha intensificado e impacta directamente en su salud, seguridad, protección y desarrollo integral.
Ante el aumento de esos riesgos climáticos, World Vision Bolivia refuerza sus acciones para proteger a más de 2 millones de niñas, niños y adolescentes expuestos.
En este contexto, la visita a Bolivia de Yukiko Yamada, especialista global en Sostenibilidad Ambiental y Acción Climática, permitió fortalecer las capacidades institucionales para enfrentar estos riesgos.
Según un comunicado institucional, Bolivia enfrenta tres riesgos climáticos principales: sequía, incremento de temperatura e inundaciones, que afectan a miles de familias.
A ellos se suma la creciente contaminación del aire por incendios forestales, que en los últimos cuatro años ha agravado la vulnerabilidad de la población infantil. La niñez, la más afectada por la crisis climática.
Evaluaciones recientes evidencian que un número significativo de niñas y niños está expuesto a temperaturas superiores a 32°C, umbral considerado crítico por la Organización Mundial de la Salud. Superar ese límite activa el estrés térmico, un riesgo que incrementa la deshidratación, enfermedades, agotamiento físico y otros efectos severos sobre su bienestar.
La sequía, además de comprometer el acceso al agua, está provocando migración forzada, pérdida de medios de vida y mayor empobrecimiento en comunidades rurales.
Las inundaciones, por su parte, se encuentran entre las principales causas estructurales de pobreza, afectando viviendas, escuelas, salud y condiciones básicas para el desarrollo infantil.
World Vision Bolivia alerta que la crisis climática no solo afecta el entorno, sino que vulnera derechos fundamentales de la niñez, generando escenarios de desprotección, incertidumbre y limitaciones severas para su desarrollo.
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Cambio climático
En un taller estratégico se definieron lineamientos clave para mejorar la preparación y respuesta de la organización.
Este trabajo se enmarca en el modelo Generación Resiliente, que integra acción climática, sostenibilidad ambiental y protección infantil para reducir vulnerabilidades y mejorar el bienestar de niñas y niños.
En el encuentro se revisaron los avances del Modelo de Sostenibilidad Ambiental y Acción Climática (ESCA), una herramienta diseñada para fortalecer la resiliencia comunitaria ante los impactos climáticos, siempre con la niñez en el centro.
Los principales componentes del modelo incluyen:
- WASH: acceso a agua segura, saneamiento e higiene como base del bienestar infantil.
- Medios de Vida: impulso a prácticas productivas sostenibles y resilientes.
- Participación juvenil: liderazgo de adolescentes y jóvenes en iniciativas climáticas comunitarias.
Yamada incorporó aprendizajes globales, incluyendo tendencias y debates recientes de la COP30, realizada en Belém (Brasil), a la que asistió en representación de World Vision International.
El diálogo también se centró en las acciones de protección infantil, un pilar esencial del trabajo de World Vision Bolivia para garantizar que niñas, niños y adolescentes crezcan en entornos seguros libres de violencia y con oportunidades para participar activamente en su comunidad.
Como resultado del encuentro, se definieron líneas de acción conjunta: Actualizar y fortalecer la implementación del modelo ESCA en el marco de Generación Resiliente en comunidades altamente vulnerables.
Integrar acción climática con programas de protección infantil para asegurar respuestas integrales centradas en la niñez. Además, incorporar aprendizajes globales para mejorar la innovación y calidad de los programas en territorio.





















































































