A cuatro años y siete meses de prisión, la ex presidenta transitoria Jeanine Áñez expresó este martes su desilusión de quienes, dijo, creyó que compartían los mismos ideales.
“Mi dignidad no se negocia ni se ensucia con sus mentiras. Puedo mirar a cualquiera a los ojos porque tengo la conciencia tranquila y nada de lo que hagan puede quitarme eso. Sigo eligiendo la verdad antes que el silencio”, escribió la exmandataria a través de sus redes sociales.
Añadió: “Me han decepcionado, me han herido, pero no han logrado doblarme”, en alusión a las circunstancias políticas y personales que ha enfrentado durante su reclusión.
Áñez indicó que en estos casi cinco años privada de libertad, no han quebrantado su convicción. Afirmó que nunca se arrepentirá de haber servido al país cuando así lo necesitó.
“Lo hice con conciencia y el corazón firme, sabiendo que las decisiones difíciles tienen un precio. Aprendí que la libertad más profunda no depende de los muros sino de mantener viva la verdad de lo que hice y por qué lo hice”, manifestó.
La exmandataria fue detenida de manera preventiva en marzo de 2021 en una cárcel de La Paz por el caso conocido como Golpe de Estado I. Posteriormente, en 2022, fue condenada a 10 años de prisión por el caso Golpe de Estado II, por asumir la presidencia de manera irregular el 12 de noviembre de 2019.
Añez afirmó que continúa creyendo que servir al país “fue lo correcto”, aunque esté pagando “un precio injusto”. “La historia cambia, las versiones cambian, pero la conciencia de haber hecho lo correcto, esa no la borra nadie”, sostuvo.
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Denunció además que fue injusto perder su libertad por haber servido al país y que sigue siendo estigmatizada por hechos de corrupción que, afirmó, nunca cometió.
“He cargado con terribles acusaciones, con un peso tan grande que no me corresponde, pero que no han dudado en repetir desvergonzadamente sin que se les mueva un músculo de la cara”, expresó.
La exmandataria añadió que la injusticia no solo está en prisión, sino también “en la mirada de quienes se niegan a ver más allá del prejuicio”.
“Aun así sigo de pie, con la conciencia tranquila y la dignidad intacta. Siento que me vieron sola, sin respaldo político, y aprovecharon esa vulnerabilidad para ensuciar mi nombre”, indicó.
También subrayó que cuando no hay poder que respalde, se vuelve más fácil ser señalado.
“Cuando no hay poder detrás que te defienda, se vuelve fácil señalarte, deformar los hechos y convertirte en el blanco de todos los juicios. No me defiendo con poder, me defiendo con la verdad, y por eso el costo ha sido tan alto”, afirmó.





















































































