La Justicia dictó detención preventiva en la cárcel de San Pedro de Oruro para un hombre en cuyo domicilio tenía unas 600 vizcachas y más de 80 fetos de llama muertos. Asimismo, se dictó para su esposa detención domiciliaria sin salidas laborales.
“Es la primera vez que se toma una medida extrema en estos casos, con lo que se sienta un precedente. Ahora estamos solicitando también la cooperación del Ministerio de Culturas para que se sume a las investigaciones y al proceso”, informó el fiscal que investiga el caso, William Paredes.
El funcionario informó que, de acuerdo con las investigaciones, cazaron a los animales en La Paz. Por ello se conformó una comisión de fiscales para investigar el hecho. En los próximos días se trasladarán a la sede de gobierno para dar con los responsables del biocidio.
El operativo se realizó el miércoles en la zona Sur de Oruro, donde el personal de la Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma) y la Fiscalía realizaron la intervención.
DENUNCIA
Vecinos de la zona denunciaron el hecho, toda vez que de la vivienda donde disecaban a los animales salían olores nauseabundos.
En el patio y el techo de la vivienda, el personal de Pofoma encontró una alarmante escena. En el lugar estaban apilados los cuerpos de más de medio millar de animales muertos.
Las autoridades presumen que los acusados disecaban a los animales para su posterior comercialización o consumo.
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La investigación determinó que más del 30% de los ejemplares eran jóvenes y adultos. Se confirmó que las vizcachas fueron envenenadas para facilitar la caza y posterior venta en mercados ilegales.
Veterinarios realizan pericias para dimensionar el impacto ecológico de esta práctica que conmocionó a la población orureña y evidencia el tráfico de fauna silvestre con fines comerciales.




















































































