A dos semanas del cambio de gestión, el Gobierno advirtió que el cierre o paralización de las plantas de industrialización tendría graves consecuencias económicas y sociales, al afectar la generación de empleo, el abastecimiento interno y la exportación de productos estratégicos.
Por ello, el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui, considera que el gobierno del Partido Demócrata Cristiano (PDC) debe continuar con esos proyectos.
“Claramente el impacto va a ser negativo si se decide cerrar algunas plantas o afectar algún tema productivo, porque se van a perder fuentes de empleo, la posibilidad de producir, de abastecer el mercado interno o exportar, lo que significa también perder una fuente de divisas”, afirmó en entrevista con Bolivia Tv.
Plantas
El ministro recordó que la política de industrialización con sustitución de importaciones fue uno de los pilares del gobierno del presidente Luis Arce y permitió crear “polos de desarrollo” en distintos departamentos, con inversiones millonarias destinadas a transformar la matriz productiva del país.
Entre las plantas actualmente en funcionamiento destacan la procesadora de quinua en Patacamaya (Bs 6 millones), la industria de cereales en Viacha (Bs 182 millones), la planta de transformación de papa en El Alto (Bs 160 millones), la procesadora de alimentos balanceados en Sucre (Bs 11 millones), la industria de camélidos en Turco (Bs 73 millones) y la planta de lácteos en Challapata (Bs 45 millones), entre otras.
En el oriente, Cusicanqui subrayó la relevancia de proyectos como la planta de transformación de soya en San Julián (Bs 424 millones), la planta de biodiésel I en Santa Cruz (Bs 413 millones) y la siderúrgica del Mutún (Bs 3.090 millones), que forman parte de la estrategia nacional para reducir la dependencia de las importaciones y fortalecer la soberanía productiva.
“Muchas organizaciones sociales y alcaldes se están pronunciando para apoyar y defender este proceso, porque la industrialización es para el pueblo boliviano, para generar empleo, crecimiento y mejores condiciones de vida”, destacó la autoridad.
Cusicanqui aseguró que, ante el cambio de gobierno, las organizaciones sociales y los sectores productivos defenderán la política industrial desde el llano, al considerarla una conquista del pueblo que no debe revertirse. “La industrialización no es un proyecto de un gobierno, es una necesidad nacional”, señaló.





















































































