Resaltó que el problema radica cuando se mantiene por mucho tiempo alto el nivel de cortisol y que esto puede traer consecuencias serias para la salud.
“Cuando el cortisol está elevado por mucho tiempo, puede causar presión alta, cansancio extremo, irritabilidad, debilidad muscular, cicatrización lenta de heridas y aumento de peso. En el aspecto mental, puede generar ansiedad y depresión, afectar la memoria, la concentración y la capacidad de tomar decisiones”, explicó.
En ese sentido Herbaline le aconseja seguir estos 10 pasos:
Reducir azúcares y carbohidratos refinados: Una alimentación equilibrada, con frutas, verduras, legumbres, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables, contribuye en este sentido.
Cuidar la salud intestinal: una revisión de estudios muestra que los probióticos apoyan en el alivio de síntomas de ansiedad y depresión, sobre todo en casos leves. También hay indicios de que reducen marcadores inflamatorios, aunque aún no está claro cómo actúan en el microbioma.
Consumir magnésio: este mineral participa en procesos de relajación muscular, regulación del sistema nervioso y control del sueño. Un estudio publicado en la revista Nutrients indica que la deficiencia de magnesio aumenta la vulnerabilidad a trastornos relacionados con el estrés.
Realizar actividad física de manera regular: ejercicios aeróbicos, musculación, yoga o caminata contribuyen a reducir estrés y ansiedad, mejorar el ánimo y disminuir marcadores inflamatorios.
Mantener vínculos cercanos: compartir con amigos, familia, grupos o comunidades ofrece un apoyo emocional que puede mitigar los efectos negativos del estrés, mientras que el aislamiento social suele agravarlo.
Adoptar prácticas que calmen la mente: dedicar media hora al día a la relajación y activación a través de mindfulness, meditación, visualización guiada y técnicas de respiración funciona como recurso eficaz frente al estrés.
Controlar el consumo de cafeína: ya que es un estimulante natural del sistema nervioso central y está presente en café, té, bebidas energéticas y algunos suplementos. En dosis moderadas, contribuye a mejorar el estado de alerta, el rendimiento físico y el ánimo. En excesso puede intensificar el estrés y generar irritabilidad, inquietud, nerviosismo y problemas de sueño.
Cuidar la calidad del sueño: una rutina regular de horarios y un ambiente adecuado (oscuro, silencioso y con temperatura agradable) favorecen un mejor descanso.
Reducir agentes estresores evitables: equilibrar trabajo y ocio y establecer límites claros también es fundamental para preservar el bienestar.
Pasatiempos y actividades placenteras: Participar en actividades lúdicas o que generen placer es una forma efectiva de reducir el estrés.





















































































