En una de sus últimas apariciones en el escenario internacional como presidente de Bolivia, Luis Arce cerró su ciclo diplomático en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con un llamado a preservar la paz mundial en un contexto de creciente conflictividad global.
“El riesgo de que la paz que aún existe desaparezca y que una tercera guerra mundial de nuevo tipo enlute el planeta es muy cercano si no reaccionamos a tiempo”, advirtió el mandatario, al referirse a la actual situación de conflictividad internacional.
El mandatario participó por quinta y última vez en la Asamblea General de la ONU antes de que culmine su mandato el próximo 8 de noviembre. Su participación coincidió con las jornadas clave de reuniones de alto nivel y las reuniones bilaterales con representantes de Brasil, India, China, Rusia, así como con autoridades de organismos multilaterales.
Arce alertó también sobre el impacto del desarrollo capitalista descontrolado y el mal uso de la inteligencia artificial, al advertir que estos factores podrían agravar la crisis climática, destruir el planeta y convertir a la mayoría de la población en “innecesaria”.
“No estamos bien”, enfatizó y recordó que la ONU fue fundada sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial y el sufrimiento de entre 50 y 70 millones de vidas, producto del holocausto y la destrucción de naciones debido a la violencia que aplicó el nazismo, pero también el naciente imperialismo que utilizó armas nucleares.
Arce denunció que el mundo enfrenta ahora “guerras multidimensionales” que articulan mecanismos de agresión económica, financiera, mediática, información cibernética y militar que incluye ahora también la guerra desde el espacio, la guerra biológica y otras técnicas que se siguen desarrollando impunemente en base a una tecnología.
Dijo que no será una novedad enfrentarnos en el futuro a guerras climáticas y energéticas que impacten sobre la soberanía, la seguridad alimentaria y pongan en riesgo los recursos estratégicos como el agua. “Se está poniendo en riesgo la supervivencia del ser humano sobre la Tierra y de la vida misma sobre el planeta”, dijo.
Advirtió que se debe quitar la máscara al origen de esta suma de tragedias y apuntó al dominio salvaje del sistema capitalista que coloca la acumulación, la ganancia y el lucro de pocos sobre los derechos y la vida de las mayorías.
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“El capitalismo en su fase imperialista está recurriendo de nuevo al despliegue de la violencia, el saqueo de los recursos naturales, al asalto de los estados soberanos y al derramamiento de sangre para cumplir con las dos lógicas de acumulación con las que nació el poder político y militar de una parte y el control territorial de otra”, aseveró.
A estas causas, sumó una inmediata que es el afán obsesivo de la administración del presidente de EEUU, Donald Trump, por restaurar la hegemonía de ese país a costa de socavar los fundamentos del sistema liberal como el libre comercio y la globalización, así como ocasionar dolor y muerte.
Todo ello, dijo Arce, con el fin de apropiarse de los recursos naturales, controlar las materias primas en beneficio de una burguesía imperial y subordinar a la mayor parte de los países a “su sed insaciable de riqueza y privilegios y para tratar de mantener un orden unipolar a toda costa”.
Como ejemplo de esta estrategia, citó la reciente publicación de la Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos, que plantea el repliegue de tropas hacia su territorio y su área de influencia inmediata: Canadá, Alaska, el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.





















































































