En Bolivia, más de 2.000 personas cada año logran superar la leishmaniasis gracias a los tratamientos gratuitos que ofrece el sistema de salud. Para garantizar diagnósticos oportunos y precisos, el Ministerio de Salud y Deportes actualizó el Manual de Procedimientos Técnicos Operativos para el Diagnóstico de Laboratorio de las Leishmaniasis.
El documento estandariza protocolos y fortalece la capacidad del personal de salud en todo el país, informó la jefa de la Unidad de Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud, Roxana Salamanca.
“Cada año se reportan alrededor de 2.100 casos nuevos, en su mayoría de leishmaniasis cutánea, seguida por la forma mucosa, mucocutánea y, en menor frecuencia, la visceral”, explicó Salamanca en un reporte institucional.
El manual actualizado busca unificar y mejorar la calidad del diagnóstico en todos los subsectores de salud —público, privado y de la seguridad social— y asegurar así que los pacientes reciban un tratamiento adecuado y oportuno.
“Hemos desarrollado un documento normativo que se alinea con las políticas nacionales. Lo que queremos es integrar y unificar el diagnóstico de la leishmaniasis en todo el país”, justificó.
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Leishmaniasis
La norma establece lineamientos para la red nacional de laboratorios, desde la toma de muestras hasta la lectura y confirmación de resultados. También contempla acciones de monitoreo y control de calidad, lo que beneficiará directamente al personal de salud y, sobre todo, a la población afectada.
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se inicia de inmediato y es completamente gratuito en todos los establecimientos de salud del país.
Los medicamentos utilizados son el glucantime y la anfotericina B, suministrados a través del Programa Nacional de Enfermedades Transmitidas por Vectores, Componente Leishmaniasis.
La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un mosquito, cuyo reservorio principal es el perro. Se presenta con mayor frecuencia en zonas tropicales y subtropicales y constituye una prioridad de salud pública en Bolivia.
El área endémica se extiende por más del 70% del territorio nacional. Se registran casos autóctonos en siete de los nueve departamentos, a excepción de Oruro y Potosí.
Los síntomas varían según la forma de la enfermedad: cutánea (llagas o úlceras en la piel); mucocutánea (lesiones en nariz, boca y garganta); visceral (la más grave) con fiebre prolongada, pérdida de peso, anemia, debilidad y aumento del tamaño del bazo e hígado.





















































































