La Cámara de Diputados aprobó la madrugada de este viernes el Proyecto de Ley 547/2024-2025, que dispone el diferimiento de créditos de vivienda social y a micro y pequeñas empresas (Mypes).
La norma generó muchas críticas, particularmente en sector privados. ¿Qué beneficios y riesgos trae este proyecto de ley?
Según explicación del Ministerio de Economía, la norma dispone de manera excepcional la suspensión por seis meses de embargos y ejecuciones judiciales por créditos de vivienda de interés social. Además, el diferimiento de cuotas de estos préstamos y los otorgados a micro y pequeños prestatarios.
Según Economía, no compromete la estabilidad del sistema financiero, ya que no implica una condonación de deudas ni una intervención en los contratos entre prestatarios y las entidades financieras.
Beneficios
Según un análisis del economista Fernando Romero, los riesgos son mayores que los beneficios.
Lo positivo de la norma, según Romero, es que dará un alivio inmediato de liquidez para hogares y Mypes, “reduciendo riesgo de desalojos y cierres en el corto plazo”.
Además, ofrecerá estabilización social y política temporal al suspender embargos y dar un respiro financiero a las familias y unidades económicas productivas pequeñas.
También previene quiebras en cadenas y preservación del empleo, “sobre todo en sectores de microcrédito y vivienda social que realmente tengan graves problemas financieros”.
Y da la posibilidad de reestructuraciones ordenadas de cartera: la moratoria permite identificar prestatarios viables y negociar reprogramaciones.
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Riesgos
En cambio, los riesgos son mayores. Según Romero de julio 2024 a julio 2025, los depósitos en el país “apenas han crecido en un 1%”.
“Va a afectar a la captación de depósitos, tomando en cuenta que los créditos de vivienda más los créditos de microfinanzas representan el 45% de la cartera total del país”, dijo a La Razón.
Según Romero, los prestatarios de vivienda social y el sector productivo representan el 70% del total.
Otra desventaja, será la presión sobre liquidez y rentabilidad de las entidades; es decir se corta la eficiencia y eficacia del sistema financiero nacional.
Romero habló también del deterioro del comportamiento (cultura) de pago si la medida es automática y general.
“Puede haber una posible contracción del crédito nuevo o encarecimiento de tasas, afectando la recuperación económica”.
A corto plazo habrá menor cobro de flujo y mayor uso de liquidez propia y la posible necesidad de apoyo del Banco Central de Bolivia.
Afectados
Explicó que, a mediano plazo, se prevé un riesgo de aumento de mora y previsiones elevadas, presionando capital y utilidades.
Y alerta que no serán los bancos los más afectados, sino las entidades que ofrecen financiamiento especializado en microfinancias, que algunos tienen hasta un 90% de su cartera en ese tipo de créditos.
“Esta medida podría ser beneficiosa a corto plazo dando un respiro financiero a algunos agentes económicos. Pero no resuelve la crisis estructural de la economía, porque se corta el circuito financiero, limitando la inversión, generación de empleo y el dinamismo”.





















































































