Las acciones de los mayores productores de litio del mundo sufrieron un duro revés este martes después de que medios chinos informaran que la minera Contemporary Amperex Technology (CATL) planea retomar la producción en su yacimiento de Jianxiawo, lo que reavivó el temor a una mayor oferta en el mercado global de este mineral estratégico.
En la Bolsa de Santiago, los títulos de la empresa chilena SQM-B se desplomaron 7,47% hasta $us 40.250, mientras que las acciones SQM-A retrocedieron 4,23% a $us 39.230, convirtiéndose en la primera y tercera mayor baja de la jornada.
Litio
La reacción negativa no se limitó a Chile. En Wall Street, la estadounidense Albermarle cedió 12,26%, la canadiense Lithium Americas perdió 4,88%, mientras que en China los papeles de Tianqi retrocedieron 2,32%.
De acuerdo con el medio Securities Times, CATL —el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos en el mundo— avanza en los trámites para renovar su permiso de explotación, que venció en agosto, y “pronto” reactivaría la producción en la mina Jianxiawo.
Aunque no se dio una fecha específica, otro medio local, Jiemian, señaló que la reanudación es inminente.
China
La mina tiene capacidad para producir cerca de 46.000 toneladas métricas de carbonato de litio equivalente al año, lo que representa aproximadamente el 3% de la oferta mundial proyectada para 2025.
El mercado reaccionó con fuerza, ya que en agosto la suspensión temporal de este yacimiento había impulsado los precios internacionales del mineral hasta los $us 11.250 por tonelada, frente a valores que en meses anteriores llegaron a situarse incluso por debajo de los $us 8.000.
La expectativa de una mayor oferta revirtió el repunte, reflejando la volatilidad de un mercado dominado por China, que concentra buena parte de la producción global y mantiene un estricto control regulatorio sobre el sector minero.
En contexto, el pasado 11 de agosto el cierre temporal de Jianxiawo provocó un salto inmediato en las cotizaciones, ya que se temía un desabastecimiento global. En ese entonces, analistas advirtieron que la decisión podía formar parte de la estrategia de Beijing de aplicar mayores controles para evitar la “sobreproducción” en sectores sensibles.




















































































