La Corporación Minera de Bolivia (Comibol) informó que desde la próxima semana quedará restringido el ingreso de maquinaria pesada para la extracción de óxidos de plata y sulfuros sobre la cota 4.400 del Cerro Rico de Potosí, como parte de un plan de emergencia para frenar la degradación geológica del histórico macizo.
La medida, acordada entre la Comibol, la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin) y dirigentes de cooperativas, busca alcanzar dos objetivos centrales: migrar gradualmente las actividades mineras del Cerro Rico y masificar el traslado de relleno seco en un volumen igual o superior a la cantidad de mineral explotado a diario.
Las cooperativas asumieron el compromiso de incrementar en un promedio de 1.500 volquetas diarias el transporte de relleno seco, con el fin de mitigar los hundimientos que amenazan la estabilidad del macizo. Este plan viene siendo ejecutado desde 2022 y ahora cobra mayor fuerza tras el consenso interinstitucional.
Cerro
El presidente ejecutivo de Comibol, Reynaldo Pardo Fernández, calificó de “irreversible” el proceso de migración minera, aunque aclaró que el cese de operaciones en la cota 4.400 será gradual y respaldado por las cooperativas.
Las nuevas medidas incluyen la creación de un radio de seguridad de 200 metros desde la cota 4.400 hasta la cúspide, la prohibición de trabajos los fines de semana y en horarios nocturnos, además del fortalecimiento de los puntos de control para fiscalizar la extracción y comercialización del mineral.
Según reportes técnicos, alrededor del 80% de los hundimientos registrados en el Cerro Rico se concentran en la parte superior, lo que representa un riesgo elevado para el patrimonio histórico, la población y el ecosistema.
La Comibol y la Gobernación de Potosí ya delimitaron un área de seguridad sobre la cota 4.400 con apoyo de un dron inteligente, que permitió identificar zonas críticas en más de 2.000 kilómetros de superficie.





















































































