Rafael Puente Calvo falleció a los 85 años en su casa de Tiquipaya, Cochabamba. Sus restos son velados en su mismo domicilio, en un ambiente de recogimiento y respeto por su trayectoria.
Además de sacerdote jesuita, fue educador popular, filósofo, pedagogo y militante de izquierda durante más de cuatro décadas. Su vida estuvo marcada por la resistencia a las dictaduras militares que azotaron Bolivia en las décadas de los ‘70 y ’80.
Nacido en Pairumani, Vinto, Puente se trasladó a España a los 14 años, donde vivió por 15 años. Allí curso estudios en Filosofía y Letras, Teología y Psicopedagogía, ordenándose como sacerdote jesuita. En la Compañía de Jesús conoció y compartió ideales de justicia social con figuras como Luis Espinal y Xavier Albó.
A su regreso a Bolivia en los años 70, se vinculó a la Colonia Piraí de Santa Cruz, una iniciativa educativa dirigida a niños en situación de calle. Lo que comenzó como un albergue fue evolucionado hasta convertirse en un Centro de Estudios de Formación y de Servicios Agropecuarios, reflejando su apuesta por la educación transformadora.
En su incursión en la política conoció a Filemón Escobar, quien lo invitó a integrarse al naciente Instrumento Político de la Soberanía de los Pueblos, liderado por Evo Morales. Desde allí ocupó varios cargos públicos: fue director de la Escuela de Formación Política, viceministro de Régimen Interior (2006) y prefecto de Cochabamba.
Lea más: Rafael Puente
Su relación con el gobierno se fue deteriorando, especialmente tras los conflictos por la represión a los indígenas del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) que marcaron su alejamiento político e ideológico. Desde entonces, Puente se convirtió en un crítico abierto de esa administración.
Como pensador comprometido, fue autor de “Recuperando la memoria. Una historia crítica de Bolivia” (2018), una obra en la que revisó, con mirada crítica, los hitos más relevantes de la historia nacional desde la conquista española hasta 2005, según el diario Opinión.
El presidente Luis Arce lamentó su fallecimiento y expresó: “No solo fue referente de la filosofía y la educación boliviana, sino un gran compañero de lucha por la inclusión y la justicia social. Expresamos nuestras sinceras condolencias a su familia y seres queridos”.
Rafael Puente dejó un legado profundo como pensador, militante y sacerdote comprometido con los sectores más vulnerables. Su vida fue testimonio de coherencia entre fe, pensamiento crítico y acción social.




















































































