Introducción: el Tigre puntero visita al penúltimo, un Wilstermann (casi) condenado al descenso indirecto y con su plantel en desbandada (los tres últimos en partir son Chumacero, Pacheco y Josué Mamani). El “Pochi” Chávez coloca a cinco juveniles en el onceno titular (tres de ellos con 17 años). El “Rojo” solo ha ganado un partido (de catorce). Monasterio no cambia (casi) nada. Las novedades son Moriceau por Lino en el lateral zurdo; y Chura que se coloca de media punta (con Amoroso y García por los costados). El damnificado es Sotomayor.
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Los flamantes fichajes (Andrés Chávez y Braian Salvareschi; ambos presentados el sábado) no aparecen en la banca. La llegada de Chumacero se complica al no poder rescindir con Wilstermann (por falta de intimaciones). Como siempre, los “tigres” de la “Llajta” son mayoría en la recta de general.
Nudo: la primera parte es para un admirable “imperio escarlata”. Los voluntariosos changos “aviadores” corren más, tienen más hambre. Meten un gol (de Andrés Guillermo Toroya de 18 años) y estrellan una pelota (de Israel Rocabado de 19 años) en la madera de Banegas. El Tigre antes se adelanta en el “score” con tanto de Arrascaita para luego confiarse. Chura no es media punta y se desentiende del partido y van… Su frustrado traspaso al fútbol extranjero (sempiterna promesa de su representante) ha vuelto a sacar al jugador.
No es el único que se borra. Godoy está lejos de ser Triverio y Amoroso juega cuando quiere. El plantel del Tigre sigue teniendo falencias: no hay un cinco que dé descanso a Quiroga, no hay un centro delantero, no hay un enganche ni tampoco laterales de garantías. Aun así, el gualdinegro arranca y termina la fecha como co-líder junto a Always Ready. Es la mediocridad de nuestro querido fútbol boliviano.
Desenlace: Monasterio mete dos cambios al descanso. Se van Moriceau (por Lino) y Chura (totalmente desganado) por Sotomayor. El Tigre tiene más la pelota pero carece de juego. El “Pito” tampoco es un volante creativo y Amoroso extraña a su compadre Triverio. El gualdinegro está agarrado con pinzas.
Los aviadores se colocan en modo contragolpe pero el físico y la falta de roce de un equipo (casi) juvenil no da. En una jugada de laboratorio (se comienza a sentir la mano del técnico cruceño, por lo menos en ese aspecto) llega el golazo de Sotomayor. Ahí termina un/otro partido para el olvido; con innecesario sufrimiento final.
Post-scriptum: el siguiente partido liguero del gualdinegro será en dos semanas. El próximo fin de semana vuelve la copa y partidos reprogramados (sin cotejos para los de Achumani). Es la desorganización del fútbol de nuestros amores y pesares.
(20/07/2025)














































































