El Transporte Pesado de Carga Internacional denunció que nuevamente se observa el desabastecimiento de combustible, especialmente diésel, en las estaciones de servicio de La Paz y otras regiones del país.
A raíz de ello, actualmente solo se encuentran trabajando, aproximadamente, el 30% de los afiliados al sector.
“Todos estamos paralizados, tenemos el 20% y 30% (operando), el resto está en las filas, están parados en sus garajes”, denunció Pedro Quispe, representante del transporte pesado, este lunes.
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El dirigente lamentó que la situación no haya mejorado pese a todos los compromisos con varios ministros de Estado, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
En 2024, se llegó a un acuerdo con el sector para provisionar normalmente de combustible para que realicen sus actividades económicas con normalidad, pero nuevamente aparecen los problemas.
En ese sentido, el dirigente cuestionó el silencio de las instituciones que agrupan a los transportistas, como las cámaras del sector, y exigió un pronunciamiento que exija soluciones efectivas a las autoridades.
El transporte pesado acusa a la Confederación de Choferes de Bolivia de haberse vendido al Gobierno, motivo por el que no convocan a protestas, pese a que también se ven afectados por la falta de carburantes.
Ante la escasez y la lentitud en la distribución de carburantes, Quispe indicó que su sector plantea permitir la libre importación de diésel y gasolina, lo que, en su criterio, permitiría abastecer el mercado en aproximadamente 30 días.
“Podemos traer combustible desde Chile o Perú, sin necesidad de depender de Yacimientos”, sostuvo, rechazando el monopolio en la comercialización de diésel y gasolina por parte de YPFB.
Según sus declaraciones, muchos conductores permanecen durante horas e incluso días en las filas, esperando cargar combustible para continuar sus actividades.
Por el momento, ni YPFB, ni la ANH se pronunciaron sobre el desabastecimiento que acusa el sector transportista, pero en junio las autoridades reconocieron que los bloqueos afectarían la logística de distribución de combustibles.





















































































