Bolivia cerró 2024 con un crecimiento económico de apenas 0,73%, el tercero más bajo desde 1981, superado solo por los registros de ese año (0,28%) y 1999 (0,43%).
Así lo afirmó el presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Luis Fernando Romero Torrejón, en un análisis con base en datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
“El crecimiento del año pasado representa solo el 20% de la meta gubernamental, que era del 3,71%, y menos de la mitad de lo proyectado por organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial”, señaló.
Crecimiento económico
El Producto Interno Bruto (PIB) nominal del país alcanzó los 46.967 millones de dólares, con un crecimiento de 3,31% respecto de 2023, debido —principalmente— al efecto de la inflación, que se disparó hasta un 9,97%, muy por encima del 3,6% proyectado por el Gobierno.
Uno de los datos «más preocupantes» del informe es el déficit fiscal, que cerró en 2024 con un 10% del PIB, equivalente a 4.800 millones de dólares. “Ya son 11 años consecutivos de déficits fiscales. Y este 2025 no será la excepción”, advirtió el economista.
En su criterio, este desequilibrio se ha financiado parcialmente con emisión monetaria, lo que ha contribuido a la presión inflacionaria.
Proyecciones
Las proyecciones oficiales para 2025 también lucen poco realistas, en criterio del analista. “El Gobierno proyecta un crecimiento del 3,51%, pero el FMI y el Banco Mundial estiman que apenas se llegará a un máximo del 1,2%”, explicó.
En cuanto a la inflación, la acumulada al primer semestre de 2025, ya alcanzó el 15,53%, más del doble de la meta de 7,5%.
Para Romero, Bolivia atraviesa un proceso de desaceleración económica desde 2020 que, a su juicio, se ha transformado en una contracción severa durante el último año. “Técnicamente, estamos a un paso de la recesión y al borde de consolidar una estanflación”, sostuvo.
Economía
Finalmente, el experto apuntó a un modelo económico «agotado», sostenido durante más de una década por déficits fiscales estructurales y una creciente dependencia de financiamiento externo.
En su análisis, también planteó que los problemas estructurales de desabastecimiento de carburantes, escasez de dólares y espiral inflacionaria requieren de políticas integrales y profundas de ajuste.





















































































