Las autoridades sanitarias del país indicaron que el virus del sarampión se propagó debido a dos cadenas de transmisión. Se trata de una en una colonia de menonitas y otra en un evento religioso que congregó a miles de personas.
El primer caso positivo se conoció el lunes 21 de abril que vincula a un ciudadano ruso que llegó al país, y quien tenía familiares contagiados, ingresó a una comunidad menonita en Santa Cruz.
“La mayor parte de estos casos está en la comunidad de menonitas, son gente que no recibió una sola dosis, no tiene sus vacunas al día, absolutamente ningún tipo, y están presentando ahora esta epidemia de sarampión. La comunidad menonita en Bolivia se encuentra en una situación crítica”, manifestó el viceministro de Vigilancia Epidemiológica, Max Enríquez, el pasado 20 de junio.
Revise también: Instruyen a colegios pedir carnet de vacunación tras receso pedagógico
Sarampión
Las autoridades sanitarias calculan que más de 200 colonias tuvieron un estrecho relacionamiento con este primer caso.
El Ministerio de Salud y Deportes indicó que el brote del virus estuvo “escondido” en un enclave menonita debido a temas “culturales” que impidieron el acceso y asistencia del personal médico.
Los menonitas son una rama pacifista y trinitaria del movimiento cristiano anabaptista, originado en el siglo XVI durante la Reforma protestante. Más concretamente dentro de lo que se denominó la Reforma Radical. En Bolivia se dedican a la agricultura y mantienen sus costumbres.
Una multitudinaria reunión religiosa de los Testigos de Jehová con más de 30.000 personas congregadas en las instalaciones de Expocruz en la capital cruceña, sería el otro origen para el brote de sarampión en Bolivia.
Dato
A partir de aquel mes de abril de 2025, los casos positivos se dispararon sobre todo en la región oriental sobrepasando la barrera de los 70 casos en esa región. Desde que se dio a conocer el primer infectado de sarampión.
Según estudios relacionados con las colonias menonitas y publicados en distintas páginas internacionales, la negativa de algunos menonitas a vacunarse no se debe a una prohibición religiosa. Sino a una combinación de factores como la falta de información, barreras idiomáticas y culturales. Así como la autonomía familiar en la toma de decisiones sobre la salud. Aunque algunos pueden tener objeciones personales o familiares, no existe una postura unificada de la comunidad menonita en contra de la vacunación.




















































































