Introducción: en el Tigre se habla más de cifras y deudas que de fútbol. ¿Dónde están los millones de las clasificaciones a la Libertadores? Se viene el lobo, el mismo lobo que se comió a San José y a Real Potosí; el mismo que ha colocado en el fondo a Wilstermann. Estamos dos mil hinchas stronguistas en el Siles. La televisión coloca el criminal horario de las 19.30 horas (cuando acabe el “match” estaremos a cinco grados de temperatura). La televisión está matando al fútbol boliviano, herido de muerte por el triste espectáculo y el bajo nivel.
Nudo: la primera parte es para la “U” de Vinto, el buen equipo de Thiago Leitao. Su atrevido 4-3-3 arrincona al local. Bustos pone su granito de arena en el desastre. Coloca -otra vez- a Supayabe de lateral derecho. El dorsal 44 no defiende, tampoco trepa. En el otro lateral (Moriceau), más de lo mismo. En el doble cinco, Quiroga y Altamirano se solapan, ninguno se desdobla. En la media punta aparece John García, en una posición de enganche que no es la suya, por mucho que insista Bustos.
Por los costados, van Amoroso (otra vez el mejor) y un intermitente Chura. Triverio buscará su gol para su despedida, no lo logrará. Solo cuando García cae a la banda, llega el primer gol gualdinegro. El justo empate del “comandante” Castro obedece a un error defensivo por el costado de Moriceau.
Desenlace: la bronca en el vestuario hace reaccionar. Alguien ha señalado que la punta está en juego. Alguien recuerda que el puntero Always Ready se ha dejado dos unidades en Cochabamba contra el descendido Aurora (y que Bolívar también ha igualado en Potosi). Entonces vemos la mejor versión del local. Los de Bustos adelantan líneas, presionan más y mejor; hasta García filtra pelotas como si hubiera jugado en esa posición de diez toda la vida. El dos a uno hace justicia.
Entonces un timorato/temeroso Bustos se equivoca feo en los cambios y cierra demasiado pronto el partido (quita a García cuando mejor estaba y saca a Chura para meter marca al medio); cuando Quiroga se autoexpulsa se viene la noche. El empate llega inexorablemente. Y cuando todo estaba perdido, aparece el único remedio/medicamento que resiste a todo y a todos en Achumani: la garra de toda la vida. Con uno menos y a dos para el final, Amoroso desborda (otra vez) y sirve en bandeja. El pueblo stronguista grita; se abraza. Ni frío hace ya.
Post-scriptum: estos jugadores tienen un gran mérito. Están punteros, a pesar de las deudas, a pesar del lobo que viene, a pesar de ex presidentes lamentables y de los errores del entrenador; a pesar incluso de ellos mismos. No me pidan una explicación racional; no la tengo. Esto es The Strongest.
(29/06/2025)














































































