La Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que el mercado global del petróleo se encuentra en un momento de transformación estructural, donde los principales motores de crecimiento de la demanda y oferta de los últimos 15 años comienzan a desvanecerse. El informe «Petróleo 2025», publicado esta semana, proyecta cambios fundamentales que podrían redefinir la industria hacia 2030.
El elemento más disruptivo del análisis de la AIE es la proyección sobre China, el gigante asiático que ha impulsado el crecimiento de la demanda mundial durante más de una década. «China verá que su consumo de petróleo alcanzar un pico en 2027», debido principalmente al auge de las ventas de vehículos eléctricos y la expansión del ferrocarril de alta velocidad y camiones que funcionan con gas natural.
Paralelamente, Estados Unidos, que ha dominado el crecimiento de la oferta global, «ahora se espera que crezca a un ritmo más lento mientras las empresas reducen el gasto», aunque mantendrá su posición como el mayor contribuyente al crecimiento de la oferta no procedente de la OPEP en los próximos años.
Las proyecciones de la AIE pintan un escenario de abundancia futura. La demanda mundial de petróleo aumentará apenas 2.5 millones de barriles por día entre 2024 y 2030, alcanzando una meseta de 105.5 millones de barriles diarios. En contraste, la capacidad de producción global se disparará más de 5 millones de barriles por día hasta 114.7 millones hacia 2030.
Este crecimiento estará liderado por «robustos aumentos en líquidos de gas natural (LGN) y otros líquidos no crudos», impulsados por la fuerte demanda global de materias primas petroquímicas.
La industria petroquímica está «preparada para convertirse en la fuente dominante de crecimiento de la demanda de petróleo a partir de 2026», y consumirá «uno de cada seis barriles de petróleo para 2030», prevé la AIE.
El director ejecutivo del organismo, Fatih Birol, resume la transformación diciendo que, «cuando observamos las tendencias del mercado petrolero de la última década, vemos un notable dúo: gracias a la revolución del shale, Estados Unidos ha representado el 90% del crecimiento de la oferta petrolera mundial, mientras que el 60% del aumento de la demanda global ha venido de China. Pero estas dinámicas están cambiando».
La transición energética acelera estos cambios. Las ventas de vehículos eléctricos, que «alcanzaron un récord de 17 millones en 2024 y están en camino de superar los 20 millones en 2025», desplazarán un total de 5.4 millones de barriles por día de la demanda mundial de petróleo hacia 2030.
El informe concluye que, «basándose en los fundamentos técnicos, los mercados petroleros parecen estar bien abastecidos en los próximos años».




















































































