Los diputados británicos aprobaron el viernes, con 314 votos a favor y 291 en contra, un proyecto de ley histórico destinado a legalizar la muerte asistida para algunos pacientes en fase terminal.
El texto, que ya tuvo el pasado mes de noviembre un voto favorable de los diputados británicos, en una primera lectura, tendrá que pasar ahora por una examinación de la Cámara de los Lores para su entrada en vigor.
Aquella primera propuesta, respaldada el 30 de noviembre por la Cámara de los Comunes, había sido respaldada con 330 votos a favor y 275 en contra, antes de ser examinada en comisión, para ser sometida de nuevo a la aprobación de las dos cámaras del Parlamento.
Muerte asistida
Los partidarios del texto, que se habían reunido frente al Parlamento con pancartas que decían «Mi muerte, mi decisión», expresaron de forma ruidosa su alegría al anunciarse el resultado.
«Esta votación envía un mensaje claro (…) el cambio está en marcha», reaccionó la directora de la asociación Dignity in Dying (Dignidad al morir), Sarah Wootton.
En cambio, el director del grupo Care Not Killing (Cuidar, no matar), Gordon Macdonald, opositor al texto, denunció un texto «profundamente imperfecto y peligroso».
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Diez años después
Los diputados británicos aprobaron esta vez el proyecto de ley. Después de que otra propuesta sobre la muerte asistida fuera rechazada por la Cámara de los Comunes en 2015.
El texto aprobado ahora permitiría el suicidio asistido a los pacientes en Inglaterra y Gales que se encuentren en fase terminal. Con no más de seis meses de esperanza de vida, y que sean capaces de tomar por sí mismos la sustancia que provoca su caída.
Tras la primera votación de noviembre, los diputados realizaron varios cambios notables al proyecto inicial.





















































































