Durante horas miles de personas protestaron pacíficamente en Los Ángeles con
música, burbujas y globos contra el presidente estadounidense, Donald Trump, pero de
repente la policía intervino y se desató el caos.
La manifestación, parte de la jornada nacional de protestas denominada «Sin reyes», fue con
diferencia la mayor en más de una semana de marchas desatadas por las redadas
migratorias que el gobierno de Trump ha llevado a cabo en la segunda ciudad más grande de
Estados Unidos.
Al igual que las anteriores, la del sábado había sido en gran medida pacífica. Iniciada por la
mañana, la marcha terminó y los manifestantes se congregaron en una tarde soleada, en un
ambiente que parecía más propio de un festival callejero.
Sin embargo, la policía comenzó a dispersar a la gente de la zona de forma intempestiva, lo
que provocó confusión y enfado entre los manifestantes, que se vieron sorprendidos y sin
saber a dónde ir.
La policía montada empujó a la multitud mientras las fuerzas del orden disparaban gases
lacrimógenos y granadas aturdidoras horas antes del toque de queda nocturno que rige en la
ciudad desde las 20H00 (03H00 GMT).
Una portavoz de la policía dijo más tarde al canal de televisión local KTLA que un «pequeño
grupo de agitadores» había comenzado a lanzar piedras, botellas y fuegos artificiales a los
agentes, lo que motivó la decisión de ordenar a la multitud que se disolviera.
Si la gente se niega a marcharse, «haremos arrestos», dijo. «Hemos sido pacientes todo el
día», añadió.
Estos enfrentamientos se produjeron tras más de una semana de manifestaciones en Los
Ángeles contra las operaciones migratorias que han sacudido la ciudad.
Las protestas han sido en su mayoría tranquilas y se han limitado a una pequeña zona del
centro.
Pero en algunos momentos se han tornado violentas, lo que Trump ha aprovechado para
enviar 4.000 efectivos de la Guardia Nacional y 700 marines, un despliegue de militares en
territorio estadounidense extremadamente inusual y en contra de las autoridades locales,
que han dicho que la situación estaba bajo control.
No parece que los soldados hayan intervenido inmediatamente en los enfrentamientos de
este sábado, en los que la policía de Los Ángeles y el departamento del sheriff tomaron la
iniciativa.
‘No al falso rey Trump’
La jornada había comenzado con bailes indígenas en el ayuntamiento, mientras los músicos
tocaban alegremente los tambores sobre las barreras metálicas de seguridad y los
vendedores ambulantes llenaban el aire con el olor de cebollas fritas.
A continuación, bajo un globo naranja gigante que representaba a Trump como un bebé en
pañales, los manifestantes marcharon por el centro de Los Ángeles.
Los padres llevaron a sus hijos, los dueños de mascotas a sus perros, y la multitud que
almorzaba en un popular mercado a lo largo del recorrido disfrutó de tacos y donas, mientras
los manifestantes pasaban cantando y los autos que circulaban sonaban sus bocinas en señal
de apoyo.
«No al falso rey Trump», se leía en una pancarta, mientras los asistentes coreaban «¡Juicio
político a Trump!».
Al pasar frente a varios guardias nacionales armados frente a un edificio federal, gritaron
‘¡Vergüenza!’
Muchas de las pancartas tenían un tono ligero: «Estados Unidos, estás en peligro», decía una,
mientras que otra hacía referencia al acrónimo del Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas y a una bebida muy popular en Los Ángeles: «El ICE pertenece a mi matcha, no a las
calles».
Otras eran más directas. Incluían la palabra «Trump» y diversos improperios. Algunas
mostraban imágenes del presidente como el líder norcoreano Kim Jong Un.
«Santa Mónica fascista», decía un cartel con una foto de Stephen Miller, el principal asesor de
Trump en materia de inmigración, que es originario de esta ciudad costera.
La gente ondeaba banderas, en su mayoría estadounidenses, algunas boca abajo en señal de
protesta, pero también emblemas de México, El Salvador, Corea del Sur, Palestina, California
y la del Orgullo, que celebra los derechos LGBTQ.
«Esto no es una zona de guerra», dijo a la AFP la manifestante Jennifer Franks, que llevaba a
su hijo pequeño en brazos, frente al ayuntamiento a primera hora del día.
«No hay razón para que se llame al ejército aquí… Quiero que mi hijo crezca en un país donde
prevalezca el sentido común», aseguró.
Lea: El desfile militar de Trump se realiza en medio de protestas https://larazon.bo/mundo/2025/06/14/el-desfile-militar-de-trump-se-realiza-en-medio-de-protestas/





















































































