Al menos 100 personas murieron en Siria en dos días de enfrentamientos confesionales, en su mayoría combatientes drusos, según informó este jueves el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) en un nuevo informe.
Según la ONG, 30 miembros de las fuerzas de seguridad del gobierno islamista y combatientes afiliados murieron, así como 21 combatientes drusos y 10 civiles durante enfrentamientos en los suburbios de Jaramana y Sahnaya, cerca de Damasco, el martes y el miércoles. En la provincia de Sueida, bastión de la comunidad drusa cerca de Israel, otros 40 combatientes drusos murieron el miércoles, 35 de ellos en una emboscada, según el OSDH.
El líder espiritual de la minoría drusa de Siria denunció este jueves una «campaña genocida» contra su comunidad. Y arremetió contra el poder del presidente Ahmed al Sharaa.
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Enfrentamientos Confesionales
Los enfrentamientos cerca de la capital, Damasco, y en el sur del país entre combatientes drusos y grupos armados vinculados al poder sunita ilustran la inestabilidad persistente en Siria. Casi cinco meses después de que una coalición de rebeldes islamistas tumbara al régimen represivo de Bashar al Asad.
En un comunicado, el jeque Hikmat al Hajri denunció una «campaña genocida injustificada» contra «civiles», y reclamó «una intervención inmediata de fuerzas internacionales».
«Ya no confiamos más en una entidad que pretende ser un gobierno (…) Un gobierno no mata a su pueblo echando mano de sus propias milicias extremistas. Para decir después de las masacres que la culpa es de elementos incontrolados», declaró el líder religioso.
«Un gobierno protege a su pueblo», enfatizó.
Dato
El jefe de la diplomacia siria, Asaad al Shaibani, respondió por su parte que «cualquier llamado a una intervención extranjera. Bajo cualquier pretexto o eslogan, llevará a un deterioro de la situación y a más divisiones», según un mensaje publicado en la red X.
Los combates en Jaramana y Sahnaya, cerca de Damasco, donde viven cristianos y drusos. Así como en la provincia meridional de Sueida, reavivaron la pesadilla de las masacres. Que a inicios de marzo dejaron un balance de 1.700 muertos en el oeste del país, en su gran mayoría miembros de la minoría alauita.





















































































