Introducción: Bolívar busca su segunda victoria en la Libertadores frente al gran favorito del grupo, la Sociedade Esportiva Palmeiras. La curva norte y la recta lucen casi repletas; los altos precios impiden un mejor aforo en la “prefe” y la vacía curva sur. El entrenador Robatto improvisa una vez más su defensa: Rocha y Ervin Vaca son los laterales; Quinteros y el otro Sagredo, los centrales. Al medio solo defiende/marca Justiniano. Arriba, Rodríguez, Melgar y Fábio Roberto Gomes.
El portugués Abel Ferreira arma línea de cinco apara tapar a los extremos celestes; pone tres al medio para ser un equipo compacto y dos puntas para exhibir el gran problema celeste: su armazón defensivo. Hay un centenar de hinchas palmerienses en la bandeja alta de la sur.
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Nudo: la “Academia” tiene la pelota pero queda constantemente expuesta atrás. Es la marca Robatto. Ervin Vaca arranca como lateral pero se mete al medio para ayudar a “Justi” y dar salida. No hace ni una cosa ni la otra. Es un error del tamaño del Siles del técnico bolivarista. La cosa se agrava porque el extremo por derecha de Palmeiras es un talento puro. Se llama Estêvão Willian y lo va a volver loco a Ervin. Todo el mundo lo ve menos Robatto. Robson desparece de la cancha (y Ramiro está vigilado y auto-encerrado).
Es un Bolívar inconexo (otro rasgo de la casa Robatto). Es un equipo apagado, estático, previsible a más no poder; abusando del centro. Por momentos Saavedra calienta en la banda. Lo hace por un rato y luego se sienta. Robatto luce paralizado, no sabe qué hacer.
La primera parte termina cero a dos. Podían ser más. En el segundo tanto, tres del “Verdão” atacan y un bolivarista defiende. Es la viva imagen del desbarajuste. Los gritos de “Fuera Robatto” se escuchan en toda La Paz.
Desenlace: en la segunda parte entra un eléctrico “Papu” por Robson. Mejora el celeste porque no podía jugar peor. Esta vez se borrará Ramiro Vaca. En veinte minutos empata el partido con la misma fórmula: gambetitas/baile del “Patito”, centro a la olla y testarazo de Fábio. Se sueña con la remontada.
A esas alturas se ha ido lesionado Estêvão y Palmeiras lo siente. Entonces, Robatto hace otra de las suyas: mete a Dorny para desplazar a “Patito” de su banda favorita, la izquierda; desde donde ha puesto esos dos centros. Incomprensible. En una “contra”, los brasileños matan el partido; en un ataque por el costado de… Ervin.
Post-scriptum: como en el cuento de Cristiansen, todos sabemos que Robatto no va vestido; el “emperador” está desnudo. Bolívar no tiene técnico. Y es probable que si queda fuera de la Libertadores, Claure fichará otro entrenador/fusible.
(24.04.2025)
















































































