La vigésimo primera edición de Exponor, la mayor exhibición minera y energética de América Latina, concluyó el jueves 11 de junio en Antofagasta. Todos sus registros históricos fueron superados en esta ocasión. La Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), organizadora del encuentro, contabilizó 60.000 visitantes y 1.382 empresas expositoras. De ellas, 552 eran internacionales, provenientes de 36 países y la Unión Europea. La proyección de negocios por $us 1.200 millones, supera en un 20% lo estimado en el lanzamiento.
El dato político de la cita fue protocolar. El presidente José Antonio Kast encabezó la inauguración de la Exponor. Se convirtió en el primer mandatario en ejercicio en asistir a la feria desde la visita de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hace casi tres décadas. Lo acompañaron seis ministros de Estado, tres subsecretarios y 25 embajadores. Canadá, principal inversionista extranjero en Chile, participó como país invitado de honor con una delegación de 60 empresas. En el cierre, la organización anunció a Suiza como invitado de la edición 2028.
Agenda económica
Kast aprovechó la vitrina para su agenda económica. «Necesitamos ayuda, necesitamos que los proyectos de ley avancen, necesitamos competitividad tributaria», dijo ante ejecutivos y diplomáticos. Su alusión a las trabas de la «permisología» ambiental no pasó desapercibida por las industrias. Luego extendió la invitación de fondo. «Los quiero invitar a invertir más, a hacer de Chile ese país próspero», dijo. El mandatario argumentó que el país vive una «oportunidad única» con casi dos años sin elecciones por delante.
El gremio organizador leyó la señal en clave histórica. «Esta ha sido la versión más grande de nuestra historia», afirmó Marko Razmilic, presidente de la AIA. Su gerente general, Fernando Cortez, fue más lejos: calificó la cita como «seguramente el evento más grande en la historia de Antofagasta». La presidenta del Senado, Paulina Núñez, describió a la región como un espacio de «oportunidades y esperanzas para las nuevas generaciones».
Negocios
Detrás de los fastos, brindis y sonrisas, hubo negocios concretos en la Exponor. La rueda de negocios superó las 3.400 reuniones cara a cara entre compañías mineras y proveedores. Más de 70 delegaciones técnicas recorrieron la muestra. En los siete seminarios internacionales se ventilaron las cifras de la cartera de inversiones: el portafolio de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyecta $us 34.000 millones para la región de Antofagasta hasta 2034, con proyectos ya ingresados a evaluación ambiental por más de $us 15.500 millones. Entre ellos destaca la Nueva Concentradora de Escondida, de BHP, con una inversión superior a $us 5.000 millones.
La estatal Codelco llegó con su nuevo presidente del directorio, Bernardo Fontaine, quien sintetizó el espíritu del encuentro. «El futuro de la minería se construye compartiendo conocimiento», sentenció. La demanda global de cobre, empujada por la transición energética, la electromovilidad y los centros de datos de inteligencia artificial, fue el telón de fondo de todas las exposiciones.
Exponor nació en 1985 como Expoin, una feria miscelánea de diez días dedicada a la familia antofagastina. En los años noventa adoptó su nombre actual y el formato bienal. Cuatro décadas después, se consolidó entre las tres exhibiciones mineras más relevantes del mundo. La feria, más que medir el pulso de una industria, exhibe el modo en que un país ordena su aparato público y privado para disputar el capital global. Esa es, quizás, su lección más exportable.



















































































