La industria de la castaña atraviesa una de sus situaciones más críticas debido a los prolongados bloqueos que afectan al país, en ese marco, el presidente de la Cámara de Exportadores del Norte (Cadexnor). José Agustín Vargas, alertó que la industria está en riesgo de perder mercados.
“Si no podemos cumplir, otros países ocuparán nuestro espacio”, advirtió Vargas, al mencionar las consecuencias económicas y comerciales que enfrenta el sector.
Actualmente, más de 150 contenedores de castaña permanecen inmovilizados, lo que genera pérdidas millonarias y pone en riesgo cerca de tres décadas de liderazgo mundial de Bolivia en la exportación de este producto.
Vargas señaló que mientras la demanda internacional se mantiene firme, compradores extranjeros ya comienzan a buscar proveedores alternativos en Perú y Brasil. Esta situación no solo afecta las exportaciones, sino que también deteriora la imagen comercial del país y compromete la confianza de los mercados internacionales.
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Castaña
La crisis tiene un impacto directo en miles de familias de la Amazonía boliviana que dependen de esta actividad económica. Zafreros, pueblos indígenas, campesinos, barraqueros, transportistas, trabajadores fabriles y otros actores de la cadena productiva sienten los efectos de las restricciones al transporte y la comercialización.
Pese al complejo escenario, el sector exportador del norte amazónico continúa demostrando capacidad de adaptación. Varias empresas han comenzado a implementar rutas alternativas a través de Brasil para mantener activas las exportaciones, preservar mercados y proteger las fuentes de empleo.
Sin embargo, estas nuevas vías logísticas implican mayores costos operativos y recorridos superiores a los 3.600 kilómetros. Lo que reduce la competitividad del sector y encarece el proceso de exportación.
Ante esta situación, Cadexnor exhortó a los actores involucrados a priorizar el diálogo y la búsqueda de soluciones que garanticen el libre tránsito, la seguridad jurídica y la estabilidad necesaria para mantener la producción y las exportaciones.
“La Amazonía boliviana sigue demostrando fortaleza, compromiso y resiliencia. Es momento de proteger uno de los sectores más importantes para el desarrollo económico y social de nuestra región”, puntualizó Vargas.





















































































